(05/52) Cómo cocinar capirotada

Édgar MT
4 min readApr 20, 2021

¿Podrías decirme cómo es la receta? ¿Está bien si decido pedírtela ahora mismo aprovechando que apareciste de repente? ¿Por qué no te la pedí antes? ¿Dime, cómo puede ser que exista alguien a quien no le guste la capirotada? ¿Sabías eso? ¿Habrían pensado lo mismo después de probar la que tú cocinabas? ¿Necesito medio kilo de piloncillo?

¿Ya te conté que me habría encantado nacer con una memoria fotográfica? ¿Y que comencé a anotarlo todo en libretas porque tengo miedo de que se me olvide? ¿Y que aunque en nuestra familia no vivan muchos hombres interesados en la cocina, yo quisiera ser uno especialista en tu comida? ¿Doscientos gramos de pasas, un poco de pimienta entera, clavo de olor y canela? ¿Cómo puede ser que exista a quien no le gusten las pasas?

¿Recordar lo bueno y lo malo? ¿Qué será? ¿Será cierto que uno no puede olvidar las cosas malas? ¿No es necesario entonces esforzarse por recodarlas ya que siempre van a aparecer de repente, sin pensarlo, ni quererlo?

¿Cuántos birotes? ¿Los seco al sol enteros o ya rebanados?

¿Estaré lo suficientemente atento para anotar con precisión todo lo bueno que sí quiero recordar? ¿Puedo evitar que los recuerdos se me escapen?

¿Sabes qué cosa sí anoté? ¿Recuerdas cuando en secundaria me inscribí a un curso de pintura y te conté muy decepcionado que no me gustaban las clases porque no eran de pintura al óleo, sino de pintura en tela y todas mis compañeras eran señoras que me observaban curiosas? ¿Tenían ganas de apretarme los cachetes? ¿Les daba ternura?

¿Tengo que hervir el piloncillo y los olores en tres tazas de agua? ¿Junto con jitomate y cebolla?

¿Cómo habrá sido? ¿Tú ya tenías ganas de aprender a pintar y por eso decidiste ocupar mi lugar y tomar las clases? ¿Ya sabías que te iba a gustar mucho convivir con señoras apretacachetes? ¿Ya sabías que ibas a ser muy buena pintando en tela? ¿Manteles, servilletas, vestidos, blusas, sombreros? ¿Y otras cosas cuyos nombres siempre me han parecido entre absurdos y graciosos como “camino de mesa”, “pie de árbol”, “juego de baño”?

¿Te gustó, tiempo después, convertirte en maestra de pintura? ¿Reías mucho con tus alumnas? ¿Les daba mucha gracia que en algunas ocasiones entrara al salón algún secundariano tímido creyendo que sería clase de pintura al óleo y luego ya nunca regresaría?

¿Sabes qué cosa no anoté? ¿Tenías frío en esa cama donde pude verte sin vida con mis hermanos para asegurarnos de que sí se trataba de ti? ¿Me creerías si te digo que al final decidí volver a mis apuntes y sí anotarlo, aunque tuviera la seguridad de que nunca lo olvidaría? ¿Me creerías si te digo que ese recuerdo podría ser malo pero fue también la ultima vez que te vi y esa imagen de tranquilidad, como si estuvieras dormida, sin dolor alguno, lo convierte en algo bueno para recordar?

¿Por cuanto tiempo debo sumergir el pan en el jarabe previamente hervido?

¿Ya sabías tú que los recuerdos no son necesariamente buenos o malos, si no que son nebulosos como letras en papel mal borradas? ¿Quién te enseño eso? ¿Y a cocinar el pan, quién? ¿Será que estabas muy enojada cuando el perro se comió un pan que recién horneaste y que enfriabas en el patio? ¿No te dio tanta risa como a mí su torpeza y desesperación de animal? ¿Qué sentías? ¿Notaste que me puso triste tu golpe en su lomo y luego verlo castigado? ¿Ese es un recuerdo bueno o malo? ¿Alguna vez te mostraré mis notas y te diré: —Mira, lo escribí en papel, luego lo mal borré y después lo volví a escribir?

¿Debería espolvorear encima delicioso queso aunque a mucha gente no le guste? ¿Debería espolvorear encima grajea de colores aunque a mí no me guste? ¿No te molesta que la grajea se despinte y manche la blancura del queso? ¿Te importaría si el día que la cocine al pie de la letra, decido no agregarla?

¿Te gustaría algún día visitarme de nuevo para escribir más de tus recetas? ¿O recordarme un par de recuerdos que sazonen mis noches y, por lo tanto, mis días?

¿Qué más cosas sabes hacer? ¿Qué disfrutabas más?

¿Te gustaría visitarme pronto de nuevo en mis sueños para poder preguntarte cómo cocinar más recetas, cómo pintar, cómo regañar al perro para que nos haga caso?

¿Te gusta que te sueñe?¿Está bien si mañana cuando despierte anote todo lo que me digas en una libreta para no olvidarlo? ¿Aunque no lo necesite porque tengo memoria fotográfica en los sueños donde apareces?

¿Podré resolver esta última inquietud? ¿Soy yo el que te visita? ¿O eres tú, Mamá, quien siempre me encuentra?

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